Fiestas de empresa. Por qué y cómo hacerlas.

Fiestas corporativas: la diversión como KPI

Fiestas de empresa. Por qué y cómo hacerlas.

¿Dónde estabas el día del golpe de Tejero? ¿Recuerdas qué estabas haciendo cuando Neil Armstrong pisó la Luna? ¿Y cuando cayó el muro de Berlín?

Todos tenemos acontecimientos que quedaron sellados en nuestra memoria de una u otra forma y, cuando los evocamos, sabemos muy bien dónde nos encontrábamos en el momento exacto en que estaban ocurriendo. Son instantes que nos marcaron porque hicieron que nos sintiéramos parte de la Historia.

En la vida de toda empresa también hay historia: la suya propia y la que quiere contar al público. Y para la compañía es fundamental generar experiencias para que esa historia quiera ser escuchada y protagonizada, bien consumiéndola a través de los productos o servicios que ofrece, o bien trabajando en ella, directamente.

Para las agencias y, especialmente para las que, como EDT, se dedican al mundo de los eventos, lograr este objetivo es aún más importante.

Precisamente, el hecho de proporcionar estas mismas experiencias a nuestros clientes y las dinámicas de trabajo que conllevan hace que, en ocasiones, el punto de anclaje se pierda.

El gran volumen de proyectos, la intensidad de los horarios y la exigencia de alta calidad generan vínculos muy fuertes entre los compañeros, pero pueden provocar cierta lejanía respecto al núcleo sin siquiera darnos cuenta.

En nuestro caso, 2017 ha sido el año de nuestro 30 aniversario y, para celebrarlo, dimos el pistoletazo de salida con una fiesta privada para empleados, clientes y partners.

Fue un evento que sirvió para involucrar a todo el entorno de la compañía en la historia, el recorrido y la marca de EDT desde una perspectiva diferente: esta vez el evento era por y para ellos.

¿Qué ventajas ofrecen las fiestas de empresa o corporativas?

Hay mucho que ganar con este tipo de fiestas. Además de momentos que recordaremos durante mucho tiempo, estos eventos corporativos tienen consecuencias marcadamente positivas tanto en los asistentes, como en la propia compañía, que aprovechará para fortalecer su branding.

Desde el punto de vista de los empleados, la velada refuerza su sentimiento de pertenencia a la compañía y les hace ser partícipes del qué, el cuándo, el dónde, el cómo y el porqué de la empresa.

En definitiva, hace que se sientan parte de su historia. Además, el hecho de que puedan disfrutar de la fiesta como invitados y que se vean reflejados en el contenido, implica un homenaje y un reconocimiento a su trabajo. Porque, directa o indirectamente, los hitos de celebración de una compañía siempre nacen del esfuerzo de sus trabajadores.

Por otra parte, generamos nuevos nexos y fortalecemos las relaciones entre los equipos. Y más aún si ellos mismos están implicados en la producción propia del evento.

Desde el punto de vista de la empresa, una fiesta corporativa permite ceder un espacio y un tiempo en exclusiva para potenciar su storytelling en el mercado y si consigue trasladar una experiencia de marca genuina, eficaz y recordable, ésta puede a su vez convertir a los asistentes en herramientas potenciales de venta de cara al exterior.

Como conclusión, diremos que celebrar una fiesta corporativa en tu agencia puede desembocar en la generación de nuevas oportunidades de atraer talento y new business. Y si para rematar lo regamos todo con un buen DJ… el éxito estará asegurado.

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