Las 4 claves para hacer presentaciones originales y efectivas

Claves para hacer presentaciones originales y efectivas

Las 4 claves para hacer presentaciones originales y efectivas

Cara a cara con tu superior, con tu equipo o ante una audiencia de 1.000 oyentes en un congreso de tu sector. Para hacer presentaciones originales y efectivas debemos tener en cuenta que, en realidad, todos quieren lo mismo: que les cuentes tu secreto, aquello que desconocen y que tú sabes de primerísima mano.

Su atención es algo que ya tienes ganado. Al fin y al cabo si están sentados frente a ti, es porque están interesados en lo que les vas a contar. Pero no a cualquier precio.

Y es que no dudarán en desconectar, mirar el email del trabajo o entretenerse con WhatsApp si atisban que lo que les estás contando no soluciona una necesidad directa.

¿Cómo mantener esa atención? ¿Cómo lograr que sientan, en ese preciso instante, que la vida les va en escuchar tu siguiente frase? ¿Cómo conseguir que cuando se vuelvan a casa tengan clarísimo lo que les has contado?

Para enganchar, debemos elaborar presentaciones originales y creativas en conjunto, por muy terrenal que sea el tema. No importa que trate sobre los números de las últimas acciones de marketing, el elevator pitch de tu startup o la presentación de un nuevo producto.

Y cuando hablamos de originalidad no hablamos solo de fotos increíbles, animaciones vertiginosas y títulos con gancho. Hablamos del planteamiento de la presentación en su conjunto. Y para lograr un planteamiento que sorprenda, debemos tener en cuenta las siguientes claves:

 

1. El objetivo de la presentación
2. El público
3. La idea principal de la presentación
4. Hazla brillar: storytelling, visual, y curiosidad


1. El objetivo de la presentación

Todas las presentaciones tienen un objetivo. Pero deberían tener 2.

El primer objetivo es el que tú, como orador, quieres lograr. Puede ser vender internamente en tu empresa unos resultados del departamento, dar a conocer tu Startup mediante un Elevator pitch, o dar a conocer, ante un grupo de expertos el último producto de tu marca.

El segundo objetivo de la presentación debe centrarse en la satisfacción de una necesidad de la audienciaPuede ser una necesidad con la que ya venían o puede ser una necesidad creada durante la propia presentación. Pero lo importante es que cuando salgan de la sala sientan que se llevan algo que no tenían al entrar: un conocimiento de valor.

2. El público

Empezábamos el post asegurando que da igual ante quien presentes, pero obviamente debemos saber a quién nos dirigimos para orientar el planteamiento.

¿Se trata de expertos en el área del que vas a hablar o es un público general y profano en el tema? ¿Tienen una situación de poder frente a ti o son compañeros? ¿Qué saben y esperan de ti?

Debes utilizar esta información para enfocar la charla.

Conociendo bien al público sabrás si puedes utilizar jerga profesional porque lo entenderá y lo valorará positivamente, si deberás tirar de metáforas para darte a entender, si debes ofrecerles números específicos o más bien una visión a vista de pájaro de la estrategia a seguir.

3. La idea

Una vez sabes cuáles son los objetivos de tu presentación y las cualidades del público, es momento de centrarse en la idea concreta a transmitir.

La idea es el mensaje con el que quieres que la audiencia se vaya a casa. Una frase que quieres que recuerde.

Por ejemplo, tu objetivo podría ser dar a conocer a un grupo de periodistas especializados un nuevo fármaco. Pero para tener el impacto deseado y lograr que se entusiasmen con el nuevo producto, la idea en torno a la que podría girar la presentación podría ser que mejora sustancialmente la vida de los pacientes gracias a una reducción de los efectos secundarios.

En todo momento, al construir tu presentación tienes que tener en cuenta la idea que vas a transmitir. Diapositiva a diapositiva, cada imagen, cada texto, deben ser las pinceladas que irán construyendo esa idea.

Pregúntate cómo cada nueva diapositiva refuerza el mensaje que estoy transmitiendo.

4. Haz brillar tu presentación

La puesta en escena de una presentación original debe estar acorde con todo el trabajo realizado hasta ahora. Es decir, debe ser igual de brillante que el planteamiento.

Con el objetivo, idea y público claros conquistaremos la parte más racional de nuestra audiencia. Sin embargo, conectar con ella emocionalmente también es de gran ayuda para que el mensaje se transmita con más facilidad. Algo que lograremos combinando adecuadamente los 3 elementos de toda presentación: la imagen, el texto y el discurso.

Para alcanzar el equilibrio ideal podemos servirnos de varias técnicas:

  • El storytelling cuenta una historia paralela en la que se ve reflejada nuestra idea. Puedes narrarla tú mismo o incluso puedes utilizar un breve vídeo que rompa la estructura de la presentación.
  • Las diapositivas deben contener sólo la información esencial de imagen y texto. No repitas información, imagen y texto deben ser complementarios. Esto también implica a lo que expresas verbalmente. Nunca te limites a leer: ofrece matices e insights que enriquezcan la presentación.
  • Despierta la curiosidad. Como dice Chris Anderson en su Ted Talk, si creas un agujero de conocimiento en los oyentes, estos tendrán la necesidad inmediata de rellenar ese hueco con información. De modo que, primero creamos una necesidad para después satisfacerla.
  • Juega con los ritmos en tu discurso. Habla rápido para expresar dinamismo, o más lentamente para enfatizar las palabras. Usa también los silencios para marcar la importancia de ciertos párrafos.
  • La expresión corporal es esencial. Refleja y transmite a la audiencia naturalidad y en consecuencia credibilidad.
    • Para no perder la conciencia sobre nuestros movimientos de manos, podemos sostener un bolígrafo o un puntero.
    • Muévete libremente sobre el escenario o el espacio que dispongas para presentar. Acércate al público en los momentos de mayor intensidad, pero recuerda recuperar cierta distancia cuando la información sea menos decisiva.
  • Practica, practica y practica. No olvides nunca ensayar y cronometrar tantas veces como necesites la presentación completa. Utiliza un guión para memorizar lo que vayas a contar de viva voz. Llegará un momento en que lo tendrás tan interiorizado que te sentirás libre para improvisar lo que dotará a la presentación de la naturalidad que requiere. Pero haberlo memorizado te permitirá, además, retomar el hilo ante cualquier imprevisto.
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