Trabajadores felices, fruto de la motivación de equipos

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Trabajadores felices, fruto de la motivación de equipos

El regreso al trabajo tras estas extrañas vacaciones y sumidos en la incertidumbre de, ¿a qué nos vamos a enfrentar en los próximos meses?, puede suponer que este año vivamos “la vuelta al curro” con al ánimo y la cabeza más revueltos de lo habitual. Es precisamente ahora cuando se hace más necesaria la MOTIVACIÓN de EQUIPOS.

La motivación es lo que nos hace avanzar hacia un objetivo, hacia la promesa de mejorar. Es esa fuerza interior que nos mueve, que nos devuelve la ilusión y transforma nuestra actitud y conducta.

Estar más o menos motivado es determinante para el buen desarrollo laboral. Existen elementos externos que pueden influirnos negativamente, pero de esos no vamos a hablar porque estamos en días de CONSTRUIR en POSITIVO, de buscar las herramientas y formas para que nuestro día a día sea mejor, más productivo y satisfactorio.

¿Cómo motivar a los profesionales?

Si se quieren conseguir resultados a largo plazo, no debemos ceñirnos a pequeñas recompensas puntuales que nos motiven durante un par de meses. Un buen programa de motivación laboral debe ser elaborado en base a una estrategia a largo plazo y con unos objetivos bien definidos. A veces se piensa que, al trabajador, con darle un par de palmaditas en la espalda, todo queda resuelto, pero nunca debe olvidarse que estamos tratando con personas, con sensibilidades y emociones, y que lo que siempre, siempre funciona es aquello de que un TRABAJADOR FELIZ es un TRABAJADOR PRODUCTIVO.

Para favorecer esa productividad feliz, hay aspectos que pueden trabajar tanto la empresa como el trabajador.

¿Qué le pedimos a la EMPRESA?

  1. Flexibilidad
  2. Optimismo
  3. Confianza
  4. Compromiso
  5. Aprendizaje

¿Qué actitud debe tomar el TRABAJADOR?

  1. Ser flexible
  2. Ser optimista
  3. Ser confiado
  4. Comprometerse
  5. Disfrutar y divertirse
  6. Aprender

 

Claves para motivar al equipo

Existen también ciertos trucos, ciertas mecánicas positivas, que siempre ayudan y queremos compartir:

  1. Definir para cada profesional su labor y su rol dentro de la compañía

El trabajador necesita bien definido sus objetivos, los tangibles (resultados) como los intangibles (actitud, misión y filosofía de empresa). Es el modo que conseguir que se implique.

  1. Política de incentivos

El trabajador debe sentirse querido, valorado y respaldado por la empresa. Trabajar la parte emocional. La incertidumbre de saber si uno estará desarrollando bien o mal su trabajo provoca a veces molestas inseguridades. Naturalmente también es importante incentivar en el plano material (bonus, comisiones, viajes de incentivos, etc).

  1. Cuidar el entorno

Un buen ambiente de trabajo es vital. Trabajar a gusto, cuidar el entorno y contar con los materiales y herramientas adecuados es fundamental para lograr sentirse verdaderamente a gusto en tu puesto de trabajo.

  1. Promover programas dirigidos a minimizar la presión y el estrés

Trabajar bajo presión nunca es bueno. Los trabajadores suelen ser más eficientes y creativos cuando no se sienten el peso del control continuo del jefe.

  1. Fomentar la flexibilidad y favorecer la conciliación

Hay que saber entender a cada trabajador. Saber empatizar con sus situaciones personales (flexibilidad en los horarios, posibilidad de trabajar desde casa, escuchar a todos y animarlos a aportar ideas y preocuparse por sus motivaciones y problemas).

  1. Incentivar el trabajo en equipo para mejorar el clima de trabajo

Los equipos de trabajo aúnan perfiles a veces muy diferentes y hasta de generaciones bien dispares. Una cena, una charla semanal de manera informal o fomentar momentos de relax entre todos los miembros del equipo, puede ser una buena manera de ayudar a crear un buen ambiente de trabajo.

  1. Analizar y medir los resultados obtenidos desde una perspectiva colectiva

Si trabajamos en equipo, los resultados, buenos o malos, son también fruto del equipo.  No hay que echar las culpas de los malos resultados a un profesional en concreto. De hecho, el concepto “culpa” debería erradicarse del ambiente laboral.

  1. Evitar caer en la rutina y en la falta de alicientes

El aburrimiento es el peor enemigo de la productividad. Deberíamos aprender a disfrutar y divertirnos en el trabajo. Dicen los psicólogos que, como en las parejas, es muy importante mantener siempre encendida la llama de la ilusión-motivación.

 

¿Un jefe o un líder? La gran diferencia

En la importancia de conseguir un buen clima laboral, tema que ya tratamos en este otro artículo, una de las claves es también la actitud de los responsables de los equipos. Es en los momentos de dificultad es cuando la figura del líder que cobra esencial importancia. Un liderazgo potente en la empresa puede revertir el ánimo del empleado y dar un giro de 180º a su situación. Pero ojo, porque un líder, no es para nada lo mismo que un jefe.

Un líder es aquél que dirige y motiva un equipo de personas sin imponer sus propias ideas.

Un jefe impone su autoridad para mandar o dictar órdenes a una o varias personas.

Ahora lo que toca es adaptarse a este convulso septiembre, mirar el futuro con reforzadas esperanzas y no dejarse llevar por ese pesimismo que en ocasiones parece rodearlo todo. Este 2020 nos está enseñando mucho, nos ha hecho mejorar y superarnos y, juntos y bien motivados, seguiremos adelante tirando de un carro que vamos a llenar de grandes proyectos.

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